"La rebelión es mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos" Alejandra Pizarnik-en esta vida

"Solo veo rosas" Alejandra Pizarnik-más allá de esta vida-

miércoles, 28 de enero de 2009

No creas que me importa no importar

http://carmenyablogger.blogspot.com/2009/01/nada-ya-que-yo-pueda-hacer-decir-sentir.html

Me importa el sinsentido de todo, cuando al final se supone tomaría algún sentido esto que siempre careció de él, este correr el mundo siempre en tu detrimento sin nada que hicieses que pudiese remediarlo, sin remedio que apareciese solo con los supuestos cambios sociales que avances dicen. ¿Y para qué reclamar yo algún sentido, cuando tengo delante el ejemplo de tu vida arrancada sin sentido, destruida con saña por la mano de lo que llaman dios, la suerte, la mala suerte, el destino?

Puedes seguir copiando aquí los versos de ayer, las ideas tan claras concebidas como para nada sirven si nadie las oyó, si todo lo que se oye, se divulga, es fruto de la pertenencia al grupo que fuese, de ciencia, de poder, social, arte (¡Pertenencia, pertenencia, aun fuese al mayor basurero planetario al que pertenecer, esa ciencia, ese poder, cultura, cultura: la que digan, la que el poder aplauda, las subvenciones, el amiguismo! Pertenencia, pertenecer. Y tú no perteneces, ni perteneciste, simplemente fuiste; ¿y delante de quién? Delante de ti misma. Ese observador que no cuenta) Puedes seguir copiando aquí los versos de ayer, o dejarte llevar por la amargura que se arrepiente de haberlos producido, de haber sentido alguna vez dentro de lo que carece de sentido, dentro del mundo que asesina tan cobardemente, de un cáncer, de hambre, hambrunas que tú no provocaste, de una guerra que tú no declaraste, de una guerra que te hicieron a ti el que jamás tuvo opción a la defensa de todos los sinsentidos que cobran su vida como trofeo.

Piensa esto: Todo tiene un sentido. El sentido de que tú naciste carne de cañón o hambre o cáncer, carne de impotencia que vio arrancar su vida sus oportunidades a manos de aquellos para los que todo sí tiene algún sentido; el sentido de que tú naciste para que ellos sí lo tuvieran. Gran mérito. Tú que al final, o cuando más lo necesitaste, no encontraste, no encuentras el sentido para ti, ¿por qué? ¿para qué?, se lo has proporcionado y sin el concurso de tu libre arbitrio, sin que tu libertad opinión intereses cuenten, a otros. Sin la perplejidad para ti, ¿existiría la seguridad de otros?

A cada cual su papel en esta estúpida Dinamarca del mundo, estúpida y por ende criminal, y por ende puro teatro, ese teatro griego al que hacías alusión, ese sakesperiano teatro chorreante de vísceras, puñales y venenos e imbecilidad. Ser o no estar perplejo; ser y sí estar satisfecho aun las satisfacciones de esos únicos que cuentan, no sean cosa otra que una ristra de longanizas, nuestra carne perpleja bien picada introducida en el pellejo de nuestras propias tripas: el trofeo de la despensa para los que sobreviven satisfechos.
Grupo poético de Sombra & Sombra Dentro de mí con ella que es yo El extraño caso de una generación fundándose a sí misma.
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